Un ECG de esfuerzo mide la actividad eléctrica del corazón durante el esfuerzo. A medida que el paciente realiza un esfuerzo estándar en una banda que se acelera y asciende gradualmente, aumenta la demanda de flujo sanguíneo a las arterias coronarias. Si hay alguna tensión, esta se manifiesta como signos isquémicos en el ECG. Sin embargo, el ECG de esfuerzo tiene otros dos usos: para controlar la hipertensión inducida por el esfuerzo y para controlar las arritmias de esfuerzo. Muchos de nosotros tenemos una presión arterial normal en reposo, pero esto es muy engañoso, ya que puede producirse una respuesta exagerada de la presión arterial en la banda de ejercicio. Debe recordarse que los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos ocurren durante el estrés, el trabajo y los deportes, y una de las mejores maneras de detectarlos es mediante la prueba de ECG de esfuerzo y la monitorización de la presión arterial. De igual manera, pueden producirse arritmias inducidas por el estrés, algunas de las cuales no están presentes en reposo y pueden aparecer en el ECG cuando se libera adrenalina.